
Permíteme seducirte
aunque sea por un momento,
no dejes que el pudor te impida
ser mío en este cuento.
Déjame escribir tu historia
sobre mi piel bronceada por tus labios,
y no dudes si entre risas
me excitan más tus labios.
Lléname de sangre los muslos rosáceos,
clava tus uñas en mi espalda
y transfórmame de tal manera
que no sepa quién soy, quién eres.
Olvídate de todo,
he venido a eliminar tus preocupaciones,
a reemplazar tus temores,
a liberarte de los candados.
Soy tu ángel, tu destierro,
tu tierra prometida.
Soy el Edén que todos sueñan
y al que nadie se aproxima.
Soy tuya sin pertenecerte
como tú eres mío esta noche.
Lo único que anhelo es tu sudor en mi piel,
tu sexo en mis labios.
Quiero hacerte mío y descubrir contigo el espacio.
No lo dudes. Sabes que te estoy llamando.
Déjame entretenerte aunque sólo sea un rato.
Nadie tiene que saberlo,
no tienen por qué enterarse.
Eres mío, te deseo.
y te espero en mi cuarto.
Montse :)
1 comentario:
seducelo suavemente como solo tu sabes ahcerlo, con esa cara de angel y esa sonrisa ingenua. los hombres aman a las mujeres que sienten indefensas
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