martes, 15 de mayo de 2007


Fue un día extraño, desde que me levanté con la sensación de que regía Mercurio cuando era Venus. Los cafés fríos me alteran más de lo que quisiera y el exceso de Moctezuma me impidió conciliar el sueño en buena parte de la noche. Cuando me levanté me di cuenta del parecido que tenía con los hipopótamos rosas y casi lloro, pero algo me recordó la salida en los jeans azules y me vestí fingiendo que todo estaba bien en mi vida. No podía esperar más tiempo, necesitaba mi dosis de rock en los oídos y cuando tuve a mi enano entre mis manos me di cuenta de que la batería podría acabarse antes de que concluyeran los dos viajes. Me arriesgué y me perdí en mis pensamientos, tanto me hundí que no recuerdo nada ahora. Cuando llegué me sumergí en el nuevo mundo tecnológico y busqué el vestido gótico de mis sueños, preparada para asustar a mi familia esta Navidad. Entonces la pequeña lechuza picoteó mi espalda y vi que quería comer en un plato como el mío, por suerte se desocupó otro plato enfrente y apenas y volvimos a vernos. Pero esos ruidos metálicos y estúpidos de canciones infantiles con sabor a ardillitas no me dejaban concentrarme y salí de ahí con mi nube bajo el brazo. Al llegar al gran salón me encontré sin un vestido apropiado y desee gritar pero no podía, quería ahorcar, patear, golpear, pero sabía que era imposible. Corrí a la ventana para tratar de perderme en los jardines del tiempo, pero esta vez no funcionó. Comencé a girar, hablar, soñar y al final caí al piso sin ganas de levantarme de nuevo, pero al final tuve que hacerlo y salí a sacarle copias a la imaginación de alguien más. Como siempre el guía llegó tarde pero ahora de mal humor y me escogió para realizar la tarea que nadie más había hecho. Tras ajustes y correcciones, terminó contradiciéndose minutos más tarde. Salimos rápido y fuimos a imprimir un universo hecho al aventón el día anterior, yo sólo escuchaba su voz ir y venir por mi cerebro, pero mis pensamientos estaban en las frases de Wilde que se resbalaban ante mis ojos. Fuimos a aprovisionarnos para la siguiente clase, no queríamos morir y al llegar me di cuenta de que estaba ansiosa. Ese día me tocó a mí controlar el tiempo y con celular en mano jugué a ser Cronos, era una diosa. Escuché cosas raras sobre mercados, música jazzista, niñas piernas largas y primos que se amaban en la película del Jardín Secreto, pero ni una palabra salió de mi boca. Entonces me fui de ahí deseando llegar a mi casa para tomarme otra dosis de música y pensé en que tal vez imitaría a las egipcias si todo salía bien. Ya en el asiento militar me sentí defraudada y abandonada por lo hechos que veía ocurrir ante mí en las últimas semanas. Desperada tomé al enano y lo puse en mis orejas y me hundí junto a la ventana pensando que era normal que los pájaros se unieran entre sí, yo más bien era su enemigo. Vi pasar más de mil árboles planeando mi vida y justo cuando empezaba a disfrutar su presencia, las construcciones metálicas de la ciudad de los quitaron. Mi depresión fue mayor conforme el olor del Lerma embargaba mi alma, y al llegar ante la estúpida estatua del caballo, le hablé sólo para comunicarle el supuesto estado de bienestar en el que estaba. Me enfoqué en las vías del tren y comencé a contar suspiros, pero el mareo se apoderó de mí y tuve que levantar la vista del suelo. A través de los vidrios de mi pájaro volante lo vi, con el peso de la edad sobre su espalda, empujándose a sí mismo con el máximo esfuerzo y pensé que si yo estuviera a su lado lo ayudaría, no como el montón de fresas que se acababan de bajar del pájaro y que pasaban al lado del señor sin dedicarle una mirada. Mayor decepción me llevé al ver que faltaban tantos metros por cruzar y cerré mis ojos, vencida por el cansancio. Cuando desperté me hallaba justo en el mismo lugar, como si todo se hubiera detenido hasta que yo estuviera presente. Entonces la luz cambió a verde. Cuando me dejaron en mi nido ya no tenía ganas de hacer nada y tuve que subirle el volumen al zombie para despabilar un poco mi cerebro. Todo esto en sólo diez horas y sigo viva.
Mon :)

13 comentarios:

Anónimo dijo...

me ha encantado tu página
besos

Anónimo dijo...

Me has dejado suspendido en un péndulo

Anónimo dijo...

Wow!!

Si así escribes ahorita ya me imagino cuando termines la carrera.

Has mejorado muchísiimo desde que leía los cuentos de la prepa.

Ahora las palabras que empleas y la estructura son más profundas.

La neta esta super chido, ahora que tendré más tiempo espero pasarme más seguido ;)

Cuidat Mon!!!

Montse Reyes Orraca dijo...

gracias pequeña lety, tqm
see you

Té la mà Maria dijo...

nos ha gustado tu blog, si puedes entra en el nuestro. Gracias

butherfly dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

A mí me gustó mucho tu texto, pero no opino igual que BUTHERFLY, creo más bien que tienes una capacidad para escibir lo que quieres porque en posts pasados has hablado de flores, mariposas y bellezas.

Shadow Walker dijo...

Saludos, una pregunta, como encontraste mi blog?
yo recuerdo haber estado en el tuyo, pero no estoy seguro de haber dejado comentarios =P

butherfly dijo...

Me gustó tu post... pero mi percepción me llevó a otro sitio... que nada tiene que ver con lo escrito, sino más bien, con los sentimientos... así que lo he quitado, para no provocar malos entendidos..
Solo mi beso y mi abrazo para cuando los quieras princesita... ya sabes, mi rincón está ahí cuando gustes

Caiguar dijo...

casi nunca haces textos metafòricos, que bueno que ya te vas animando.
buen regreso de blog merci
besos

butherfly dijo...

Oye Montse... ¿¿que pasa??... has estado silenciosa niña... ¿¿estás muy ocupada con curro??... espero saber pronto de ti... ojalá me hagas saber de tu regreso...
Un beso princesita...

fgiucich dijo...

Un texto onírico y lleno de sugerencias. Abrazos.

simplemente eu dijo...

precioso post..
pasnado a ver lo que tenia la gente me encontre con un comentario en uno de mis poeías gracias por pasarte.. nio loolvides yo tambien me pasar´un besazo...
y precioso tu blog

besazos