
Estaba apresada entre las horas fugaces cuando escuché un suspiro que llenó mi alma y comencé a descender... en las tinieblas
A caer... en el fuego eterno
Me interné en lo más profundo de las entrañas de la tierra y me amamanté de las semillas que florecen en tus manos. Y hoy he renacido de nuevo.
¿Cuántas veces debes caer para aprender a levantarte?
La brisa fresca del mar refulgente me hace sonreír con sus cosquillas y las hojas de los árboles caen sobre mi cabeza formando una corona.
Soy princesa de la tierra
Reina del mundo
Ama del cosmos
Soy, porque existo aquí y ahora.
Soy, porque tú me creas.