
I.
Intente detenerme pero no pude.
Me dejé caer pero mi alma me elevó.
Quise morir pero el agua me lo impedía.
Traté de huir pero mis pensamientos me encontraron.
Y tras sumergirme en el fuego y contener la respiración, me di cuenta de que una vez más
estaba montando unicornios.
II.
Los perros no dejan de ladrar, cada vez más fuerte, luchando por hacerse oír. Y mientras me tapo los oídos mis ojos perciben el frío amanecer que rodea la pequeña ciudad burguesa de ladrillos. Hubiera querido nacer en un día como hoy para que mi piel fuera menos sensible. Sus ojos metálicos, sin vida, acostumbrados a destellar cuando ven cosas materiales, me provocaron escalofríos hasta que llegue a mi sótano de libros, mi refugio, pero incluso ahí se cuela el aire por una ventana acristalada. Siento el aire.
III.
Vivir viviendo en la vida veloz para vengar el tiempo y el amor.
Qué tontería.
Mon :)
Sigo naciendo....