miércoles, 24 de julio de 2013

Farewell, Little Black Star


Duele, duele mucho, tal vez demasiado. Duele haber sido borrada de tu vida como si lo nuestro hubiera significado tan poco. Lo sé, lo siento, no es que quiera sonar como todos, con frases como "creí que lo nuestro era especial" pero... en serio lo sentía, al menos una parte de mí.

Coraje, siento muchísimo coraje. Coraje porque tú, al final de cuentas, fuiste quien me convenció de que lo nuestro era diferente, que había una "conexión". Yo, tan metida en mi mundo, detrás de barricadas y escudos anti-personas-relaciones-y-todo-lo-que-se-le-parezca; y tú, tan sonriente, tan juvenil, convencida de que nuestra amistad estaba predestinada.

Yo ya tenía a mí persona especial, a mi pequeña, y por ti la dejé de lado, creyendo en tus palabras, encariñándome con tus detalles, sintiéndome alabada por la admiración que me demostrabas... ¿y ahora qué queda? Nada, una simple y llana nada.

No quiero generalizar, odio hacerlo, pero pareciera una comprobación más a lo ya sabido: las relaciones entre humanos son peligrosas. No importa lo que se haga, tarde o temprano uno de los dos saldrá lastimado. Ahora siento el vacío de tu ausencia, de tus risas, de tus bromas, de tus letras... ¡No es justo jugar con la gente y engañarla!

No, pequeña, tarde o temprano comprenderás que lo nuestro sí era especial, pero ya ha terminado.

Farewell, little black star, Farewell and goodbye.

P.D.
Cambiaste... o tal vez ambas lo hicimos. Da igual. El punto es que tú tomaste un camino que no me incluía y yo no pienso seguir por tus rumbos oscuros. Tal vez más adelante haya una encrucijada donde nos volvamos a encontrar. Hasta entonces, adiós querida amiga, adiós.




 



martes, 23 de julio de 2013

Leer es como amar


Leer es como amar, es al menos lo que a veces pienso. Hay libros tormentosos, intensos, pasionales, serios... Hay libros que parecían prometer mucho y a la mera hora no fueron nada bueno; otros cuya vaga portada no hace justicia a su extraordinario interior.

Leer es como amar. Las relaciones con los libros pueden ser sumamente románticas, de una infinita necesidad que raya en la locura, en la obsesión, en ese deseo por tocarlos y tenerlos entre las manos y no dejarlos ir. Por olerlos, sí, olerlos hasta memorizar ese aroma a viejo o a nuevo, a hojas, a libertad, a sueños...

Leer es como amar. Es solitario, como cada relación donde crees que compartes en un perfecto equilibrio pero al final no sabes quién da más y quién da menos. Es doloroso, sumamente doloroso. Hay una ruptura inminente aguardando al final del libro, pero seguimos por la loca creencia de que necesitamos saber qué pasará...

Leer es como amar. Y tal vez por ello he huido de la lectura en los últimos años como he huido del amor. Porque en el fondo hay miedo a desnudarse y mostrar las emociones, a confiar en el otro y dejarse llevar por sus palabras y sus imágenes que prometen tanto, miedo a creer que el final valdrá la pena sin importar lo que hallemos en el camino. Miedo, siempre todo se reduce a eso.

Me pregunto si reencontrando poco a poco el amor a la lectura me encontraré también con el amor, puro y verdadero, exacto como un libro. Y si así fuera, ¿confiaré?

Miedo... también los libros provocan eso. Miedo a terminar una excelente historia y saber que al final no habrá más... ¿y si no hay más?



miércoles, 17 de julio de 2013

Con espíritu divagante...



Hoy vengo con humor de no decir nada al mundo y de hablar al mismo tiempo, es decir, de divagar, de irme por las ramas, de no pensar y re-pensar en las palabras y sólo dejarlas salir como vengan, en un torrente sin sentido ni razón. ¿Por qué hago esto? Porque "me dejaron de tarea" escribir a diario, todos y cada uno de los días, y aunque ya lo hice hoy, siento que tengo una especie de bola de pelos atorada en la garganta que me lleva a decir: más, escribe más; ¡pero mi mente está seca de ideas!

¿Qué debería hacer? ¿Un cuento, un artículo, un poema? ¿Acaso en realidad importa? ¿Por qué no sólo escribir? Escribir sobre nada y sobre todo. Escribir sobre ti, sobre mí, sobre lo que fue y lo que nunca será, sobre esas tontas noches y rejuvenecidas memorias que regresan a mí como una tormenta amorosa que no quiere marcharse. Así, como esas novias celosas que en cualquier momento podrían matarte por no prestarles la atención que consideraban suficiente.

Escribir, así como se habla y se piensa, con un vaivén de emociones y pensamientos incoherentes que toman forma hasta que veo las palabras impresas frente a mí. Y entonces entiendo. Entiendo que no es que no supiera sino que no quería saber. Entiendo que otra vez todo se reduce a ti, a mí, a los kilómetros de mar sin sombras que nos separan, a las altas horas de la noche en desvelo donde paseo mi mente por los jardines de lo que "hubiera querido" y "lo que podría ser". Y me aferro a las esperanzas, a las locuras, a los impulsos, a las pasiones que brotan de lo más profundo de mi corazón no-enamorado, y me pregunto... ¿dónde demonios quedaron las letras?


martes, 16 de julio de 2013

Río escarlata


Los cazadores estaban cerca, podrían alcanzarlos en tan sólo unos minutos. Era imposible que llegaran más lejos con la herida de su padre. Un ruido sordo llenó el mal augurado silencio del bosque. Por un momento temió lo peor, pero al voltear vio al viejo hombre sacudiéndose unas hojas secas. Había caído una vez más, estaba débil y seguramente el dolor le hacía más arduo el camino.
— Deberías dejarme —murmuró su padre cuando se acercó a levantarlo.
— No digas tonterías —masculló malhumorada.
— Tienes más posibilidades de huir si estás sola...
— Cállate y camina, aún nos falta mucho —dijo al tiempo que desviaba su mirada; se negaba a ver el dolor en su rostro.
— Sabes que ellos están cerca y...
— Con mayor razón debemos apurarnos.
Volvió a colocarse el arco y el carcaj al hombro y empezó a andar con paso veloz. Intentó poner una buena distancia entre ambos, lo suficiente para mantenerlo vigilado pero que a su vez no la viera derramar las dos lágrimas rebeldes que se habían empeñado en brotar. Estaba furiosa. No entendía por qué él no luchaba, por qué nadie lo hacía, así como tampoco lo habían hecho su madre o sus hermanas. Ahora todos estaban muertos en su aldea, todos menos ellos dos. ¿Pero de qué servía celebrar una victoria cuando sus perseguidores estaban pisándoles los talones?
Según les había dicho la Adivina, había un pueblo de exiliados pasando el bosque encantado. Era el único refugio que quedaba en aquellas tierras donde el poder de la Emperatriz se había instaurado; nadie había logrado llegar más lejos. Aunque tampoco nadie había sobrevivido al ataque de los Elfos Oscuros... hasta ahora.
Thalía volvió a mirar sobre su hombro sólo para confirmar lo que sus oídos le iban diciendo: su padre seguía detrás de ella, lento pero constante. Caminaba de lado, seguramente por la herida que uno de los Elfos Oscuros le había abierto con su espada. La Adivina había intentado curarla pero estaba infectada. Sabía que pronto su padre tendría fiebre y alucinaciones, debían llegar al otro pueblo lo más pronto posible.
Siguieron andando en silencio. Cada cierto tramo el viejo caía al suelo y se volvía a levantar, pero cada vez le costaba más ocultar la aflicción y el cansancio en su cara. La noche se iba haciendo más fría y oscura, encerrándolos en una espesa niebla que ocultaba el camino. Resignada ante las circunstancias, Thalía le indicó a su padre que entrara en el hueco de un antiguo árbol muerto, mientras ella buscaba hojas muertas con que taparse.
Cuánto habría deseado prender un fuego, pero los Elfos Oscuros seguían cerca y no podía correr ningún riesgo. Thalía cubrió a su padre con las hojas y ramas, y lo dejó dormir. Decidió recargarse contra el árbol y cerrar sus ojos, de cualquier manera no le servirían de nada en la oscuridad total; en esos casos eran sus oídos quienes le avisaban de cualquier peligro.
Las horas pasaron sin un ritmo fijo, a veces veloces como gacelas, otras lentas como orugas. No parecía que al tiempo le importara mucho cómo transcurría en la noche. Poco a poco el frío se volvió un soplo helado y fantasmal que penetraba hasta los huesos. Intentó calentarse frotando sus manos y soplando sobre ellas, pero el vaho se enfriaba apenas dejaba su boca. Su padre comenzó a toser y a gemir al poco rato; seguía dormido, pero podía ver que estaba sufriendo. Tocó su frente: hervía. Si no amanecía pronto, el viejo hombre no pasaría la noche.
De pronto todo quedó suspendido: el frío, el tiempo, los ruidos. Era como si el planeta se hubiera tomado un momento para bostezar con calma antes de que los rayos de sol comenzaran a teñir los árboles y las plantas. Los trinos de los pájaros aumentaron a un nivel casi ensordecedor... si no fuera porque tenía que cuidar sus flechas, mataría a los que tenía más cerca.
Esperó a que el camino reapareciera frente a ella, dibujado por el gélido sol matutino. Con cuidado, movió a su padre y lo hizo despertar. Comieron el poco pan que les quedaba y fingió no tener sed para que el hombre se terminara el agua. No debían estar lejos del río que marcaba el final del bosque, y una vez que llegaran a él, el pueblo estaría a un tiro de piedra.
Reemprendieron la marcha, aunque a paso más lento esta vez. No quería presionar a su padre ni cansarlo pues, aunque no hablaran, sabía que estaba demasiado enfermo. Al poco de andar encontró una rama fuerte que le serviría de apoyo. Él sonrió agradecido, pero Thalía no podía devolverle la sonrisa cuando su rostro se veía tan pálido... como si ya estuviera muerto.
Siguieron de nuevo entre los troncos y las raíces, cuidando de no hacer demasiado ruido. Aunque los Elfos Oscuros no parecían rondar, había varias historias de que podían aparecer de pronto y matar a cincuenta personas en sólo unos minutos. Eran seres crueles, despiadados, entrenados para ejercer la voluntad de la Emperatriz.
Pronto el sonido del agua escurriendo se hizo notorio. Thalía se detuvo en seco para comprobarlo: sí, era el río, estaban cerca del final. Impulsada por la buena nueva, comenzó a andar más deprisa, olvidando que su viejo padre no podría seguirle el ritmo. Trotó un poco y lo vio aparecer frente a ella: el límite del bosque, el arroyo cristalino que corría entre rocas negras, y del otro lado el barranco y las tierras que habían sido antaño asoladas por la Emperatriz hasta reducirlas a cenizas. Si la Adivina no había mentido, escondida en el barranco había una cueva que fungía como entrada al pueblo de exiliados. Sólo tenían que llegar a ella y... De nuevo un ruido sordo.
Thalía volteó hacia atrás: su padre estaba en el piso, pero no se levantaba. Corrió hacia a él y lo vio tratando de jalar aire. Estaba demasiado cansado. Se inclinó y tocó su frente hirviente: tenían que llegar al pueblo de inmediato.
— Vamos, levántate —le dijo al tiempo que lo impulsaba hacia arriba—. Ya casi llegamos.
— Sólo dame unos minutos...
— No, ya casi llegamos. Podrás descansar cuando estemos en...
Los dos se voltearon a ver al instante. Un nuevo ruido había cruzado el aire, pero era el ruido filoso producido por las lanzas que cortaban todo a su paso. Thalía tiró a su padre al piso a tiempo para ver una lanza clavarse en el árbol que tenían detrás. Sacó una flecha con velocidad y la apuntó hacia el lugar de donde provenía el objeto, pero su flecha siguió de largo, sin clavarse en nada.
Thalía le indicó a su padre que no se moviera, mientras ella inspeccionaba la zona. No se oía nada, ni siquiera el aleteo de una mariposa. Los Elfos Oscuros estaban ahí y, por lo visto, se entretenían cazando a sus presas. Un nuevo ruido de metal atravesó el bosque y ella se giró a tiempo, mientras disparaba más flechas. El sonido sordo de un pesado objeto al caer le hizo saber que había dado en el blanco, aunque no pudiera ver a esos temibles hombres.
De nuevo el sonido, la lanza, las flechas... Parecía casi una danza y comenzaba a gustarle el ritmo, cuando de pronto oyó un gemido detrás de ella. Una de las lanzas le había dado a su padre, atravesando su hombro derecho. Thalía se congeló en el acto y corrió hacia él, tratando de contener las lágrimas mientras revisaba la herida. Era profunda, demasiado profunda.
— Huye —le dijo su padre—. Tienes que irte ahora.
— No, sabes que no te dejaré.
— Thalía...
La joven arrancó la lanza con el mayor cuidado posible, viendo que la punta surgiera entera. Estaba pensando en cómo cargar a su padre, cuando otro filoso ruido atravesó el aire. Reaccionó casi por instinto, utilizando la lanza como un escudo para desviar el arma que le había sido arrojada. Tomó un puñado de flechas y las mandó a diestra y siniestra, deseosa de matar a todos los elfos que pudiera. Después miró de nuevo a su padre, casi transparente, cuya respiración se había vuelto más difícil y pesada.
— Vete —murmuró.
Ella se giró, no quería verlo.
— Por favor —le rogó su padre—, no me hagas presenciar tu muerte.
Estaban a tan sólo unos metros del río, tan cerca de la libertad... Pero era imposible llegar a la cueva con su padre tan malherido y enfermo, ambos lo tenían claro. Estaba por darse la vuelta e irse, cuando el viejo hombre dijo:
— No me dejes morir con ellos.
Ella sabía lo que eso significaba. Asintió y se alejó un par de pasos, tratando de contener sus emociones y de mantenerse alerta ante los Elfos Oscuros que aún la acechaban. Luego se volteó con la lanza lista y la arrojó lo más fuerte que pudo, clavando sus ojos en el piso. No tuvo que levantarlos para saber qué había pasado; podía ver la respuesta reflejada en el río escarlata que corría a sus pies. Ahora sólo debía luchar por su vida.







[Cuento registrado. Todos los derechos son de Montserrat Reyes Orraca. Prohibida la reproducción total del texto sin autorización del autor. Si citas, cita la fuente]. 

jueves, 11 de abril de 2013

Espíritu


Luz, luz, luz, hoy no hay nada más en mi vida. Armonía pura armonía... Si uno tiene que morir para renacer en una criatura de fuego de alas rojas y anaranjadas, no veo por qué tenemos tanto miedo. Me siento poderosa, especial, como aquella joven de los libros que acaba de descubrir que es única y valiosa, la guardiana, la elegida, quien viene a salvar al mundo del caos final.

Estuche de monerías que coquetea con garbo ante príncipes y emperadores, adoradores que vienen de todos los rincones del universo para verla... Ah, dulce princesa soñadora que ahora aceptas tu realidad, déjame decirte la suerte que tienes de ser tú y simplemente tú.

Sí, sí, ahora lo entiendo. Querer ser alguien más es un veneno lento y amargo que se toma en dosis pequeñas pero sumamente dolorosas, hasta que uno se destruye a sí mismo por completo. Pero no más black, noir, negro; no más tardes grises y lágrimas saladas; hoy cantemos al compás del viento y dejemos que nuestra alma renazca junto al verdor de los sauces llorones y las jacarandas que llenan de vivos colores el paisaje de la primavera.

Feliz, feliz, feliz. Es simplemente un estado de paz y seguridad, de comprensión absoluta. No importa si no te mueves, no importa si decides estar quieto y sólo observar el mundo, porque ésa es, al final de cuentas, la felicidad absoluta.

¡Píntate de colores otra vez, oh, hermoso atardecer! Que tus rosas y rojos me acompañen y velen mis sueños en esta noche estrellada, que las hadas bailen sobre mis cabellos de sándalo y lavanda. Yo sólo quiero oír los suspiros que me trae el viento mientras siento el frío y el calor danzando sobre mi piel de nívea blancura.



martes, 12 de marzo de 2013

Joyeux Anniversaire!


Hoy se cumple otro año más de vida de mi pequeño. Decidí tomarme un momento (que se convirtió en poco más de una hora) para releer algunas de mis entradas antiguas. Fue sorprendente todo lo que redescubrí de mí misma, de mis vivencias, mis miedos, mis amores, mis olvidos...

Tener un blog como éste es casi como tener un diario en el cual expones tus sentimientos más profundos sin miedo a ser juzgado, y con la esperanza de que alguien más que se sienta igual pueda salir también adelante y mantenga su esperanza.

Gracias a todos mis lectores, continuos o incidentales, pues al final del día lo que importa es compartir palabras que reflejan sueños e ilusiones universales. Los dejo con un blog renovado que estrena nuevas secciones. Espero sean de su interés y que sigamos fluyendo juntos en las corrientes cristalinas del universo.

Un abrazo,

lunes, 11 de marzo de 2013

Witernee


Sí, hasta ahora me había limitado a escribir fragmentos que llegaban a mí de las voces de mi ser; intentos de poemas, frases y pensamientos que brotaban en un momento de intensos sentimientos, torbellinos de problemas, frágiles estados de paz, amores fugaces... Pero quiero abrir un espacio en este mundo que he creado para hablar de mi ópera prima, aquella pasión que ocupa mi alma, mente y corazón: mi universo.

Mi universo es mágico y cambiante. Está lleno de todo tipo de seres libres, con luz y oscuridad en su interior, con sueños e ilusiones... Todos ellos viven y conviven en un mundo que he creado durante años y que cada día, cada minuto, se ve enriquecido por nuevas palabras, vivencias, imágenes, sonidos, aromas, instantes, personas...

En este mar-playa-bosque-montaña-lago-etc. todo es posible porque todo se reduce a lo fundamental: fe y confianza en uno mismo. De aquí soy yo, de ahí nacen todas las ideas, y de ahí surgió un submundo (si le podemos llamar así) que he nombrado como Witernee. ¿Qué es Witernee? Bueno, para eso tendrían que leer la saga de libros que escribí al respecto: Ikmorte; pero aún no la he publicado. ¿Por qué? Por los mismos miedos y sombras que atormentan a tantos de nosotros, impidiéndonos arriesgarnos y dar un paso más allá del límite del camino.

Mas todo va a cambiar: he tomado la decisión de enfrentarme a los monstruos a muerte y luchar por lo que más amo: mis libros. Haré hasta lo imposible porque vean la luz, permitiendo que este universo llegue a ti y, con un poco de suerte, te deje algo, al tiempo que se enriquece más con tu presencia.

Sólo adelantaré algo: Witernee es una hacienda ubicada en los montes y valles del bajío mexicano. Esta hermosa hacienda -ahora de paredes blancas- conserva algo mágico en su interior. Está rodeada por bellos y extensos bosques, verdes praderas, ríos y lagos bordeados por jacarandas y sauces llorones, y un cielo siempre turquesa y radiante.

Espero pronto poder hablar de este universo con muchos de ustedes. Mientras tanto, les dejo una de las primeras imágenes que me inspiró en mi búsqueda por estas antiguas construcciones: las haciendas.

Un abrazo,

Colibríes


Aleteos suaves que tranquilizan mi mente, suspiros de vidas pasadas que recrean mi presente. Un camino de luz silenciosa que guía mi alma entre las altas sombras de torres y escaleras y personas y animales y garras y monstruos y sonrisas macabras. Sí, veo las burbujas flotando sin orden ni control en mi vaso de agua y me pregunto si el cristal será capaz de conservarlas por siempre en esa cárcel de vidriosa transparencia que enturbia mi mente. Ser o no ser, he ahí la cuestión, es la voz que se levanta entre las tumbas esmeraldas donde duermen mis antepasados con sus cuellos de encaje y ridículos brocados que recuerdan las épocas de los caballos blancos muy blancos. Espíritu de ser y niebla, maestro susurrante que calla secretos inmortales, ven y apodérate de mi alma que navega en un mar de idas y venidas, ahogándose entre flores de lilas y rosas terminaciones. Oh, tú, que me lees y escuchas, ¿acaso entiendes mi llamado? Tiempos fuertes han llegado con bombas plásticas e imágenes encriptadas, dime tú, dime, ¿cómo es que vuelan tanto los colibríes?

martes, 26 de febrero de 2013

Desafío






Me siento perdida, totalmente frenada, y lo peor es que odio este sentimiento que hacía meses había logrado superar, acallar, dejar en el pasado. Ha regresado y con más fuerza que antes, haciéndome dudar hasta de mi reflejo en el espejo, que unas veces me habla y otras me miente, que me dice te odio con los ojos y te amo con la boca. ¿Qué debo hacer para creerme?

Sola, realmente estoy sola. No es el sentimiento de estar varado sin nadie a tu alrededor, sino la comprensión misma de que, al final de cuentas, somos almas que transcurrirán en una eternidad de soledad mientras se topan con otros en el trayecto.

Desesperanza, dudas, miedos... ¿pero a qué? Quisiera tan sólo entender esos gritos que calla mi pecho y así obtener las respuestas a estas tormentas que me agobian cada vez por más y más tiempo. Época de cambios, sí, y de muchas revelaciones, ¡pero no dicen cuándo llegarán las respuestas, ni cómo o dónde buscarlas! ¿Acaso creen que con hacer notar lo obvio uno puede armar el universo?

Enojo, eso es lo que más temo, sentir tanto coraje, y rabia, e intolerancia dentro de mí y no saber cómo detenerlo, erradicarlo por completo. Quiero encontrar mi punto de paz y equilibrio, pero el constante vaivén de las olas no deja de golpearme. ¿Acaso me mentí antes, cuando sentía que ya lo tenía todo? ¿O simplemente era un sueño y nuevamente he despertado?


jueves, 17 de enero de 2013

Once Upon a Time


Hace mucho mucho tiempo había una bella princesa con vestido de pétalos rosáceos y níveos pies descalzos que brincaba sin parar. Corría y corría, siempre sin mirar atrás, pero sin darse cuenta en las tierras de la malvada bruja cayó, quien a un eterno sueño la mandó.

Magic is coming...

El hechizo se ha roto, su propio corazón lo quebró luego de que una mariposa de alas de oro se posara sobre su gélido pecho. Ahora abre los ojos, ahora vuelve a ver, y vislumbra ese bosque de sombras y miedos a donde fue a caer. Mas no teme, se siente segura, sabe que todo estará bien, pues las aves de alas purpúreas son sus amigas, y todos los animales y las plantas también.

Love is coming...

Corre, niña, corre. Corre y encuentra a tu príncipe azul. Ya eres libre del maleficio, ya has recuperado tu luz. No te detengas, no estés quieta esperando a que el destino llegue a ti. Corre, mi niña, corre. Ve a ser feliz.




jueves, 20 de diciembre de 2012

Fragments from Little Talks


You're gone gone gone away
I watched you disappear
All this life is a ghost of you

Now we're torn torn torn apart
There's nothing we can do
Just let me go, we'll meet again soon

No wait wait wait for me
Please hang around
I'll see you when I fall asleep

I don't like walking around this old and empty house
The stairs creak as I sleep, it's keeping me awake
Some days I cant even dress myself
Cause though the truth may vary
This ship will carry our bodies safe to shore

There's an old voice in my head that's holding me back
Well tell her that I'll miss our little talks
Soon it will all be over and buried with our past
Some days I don't know if I am wrong or right
Your mind is playing tricks on you my dear

Don't listen to a word I say
The screams all sound the same
And though the truth may vary this
Ship will carry our bodies safe to shore

martes, 18 de diciembre de 2012

Dreaming a dream


Soñé que lo que soñaba era mi realidad... pero ahora, en este estado de vigilia que antecede al despertar, me doy cuenta de que nuevamente estoy aquí, sin ti, sin los sueños e ilusiones que cree para los dos. Me niego a abrir los ojos, no quiero. Tengo miedo, miedo del miedo mismo que sé se manifestará ante mí en cuanto me haga consciente del aquí y el ahora.

¿Qué se supone que debo esperar de ti, de mí? ¿Cómo convencerme a mí misma de lo que debo hacer si mis motivos ya no son suficientes?

Luciérnagas de colores rodean mis alas de hechicera y siento los polvos de hadas inflando mis pulmones, y aún parece que hay tan poca magia en el mundo... Y luego esas personas, esos sabios que me rodean, insisten en que debo dejarte, en que debo olvidar este universo de estrellas para seguirlos a sus esferas de concreto... ¿Qué hacer, amor mío?

Oh, ¿dónde estás, dónde te has metido? ¿Acaso no oyes a los soldados que aporrean mi puerta? Han llegado cargados con sus armas y espadas, y arcos y flechas; quieren que vaya ante el rey. Éste, amor, éste es el momento en que deberías aparecer, escalando por mi torre, para llevarme contigo en tu corcel blanco a través de bosques y selvas hasta nuestro refugio, en lo más profundo del corazón, donde nadie más podrá tocarnos.

Y aquí, envuelta en el frío miedo, me siento como ese pavoreal blanco que vi aquella noche de invierno y al que hirieron por una de sus codiciadas plumas de plata... ¿será que van a matarme?

lunes, 5 de noviembre de 2012

Red


Red is the color, red are the tears...
Red is the blood and red is the fear...


 

miércoles, 22 de agosto de 2012

Angel


Once upon a time I dreamed I could become your angel... But, of course, it was a dream.



jueves, 16 de agosto de 2012

Mascarade



Baile, notas musicales creando ambientes mágicos. Hadas de la luz iluminando la escena donde princesas aparecen con vestidos tejidos de neblina y seda. ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? Mascarade, imposible to know.

Gira, gira, dando vueltas, nunca nada es lo que parece. Brujas disfrazadas de tiernas niñas inocentes, arpías que se han transformado en ninfas silvestres, y tontas mortales que van de vampiresas añorando adquirir el porte y la magnificencia de esos seres sobrenaturales.

Mírame, ¿realmente ves mis ojos? ¡Mírame! Adivina si te quiero o miento. Coqueteos, oh, Mascarade, noche de secretos revelados. Si te dijera lo que pasa tras esas cortinas y en los rincones de la sala... Pero tú despreocúpate y baila, baila conmigo al compás de las velas que flotan sobre nuestras cabezas.

Finge, eres libre, porque esta noche todo se vale. Mascarade, la libertad disfrazada con un antifaz de plumas y diamantes. Hoy podrás ser quién tú quieras, pero cuidado cuando el reloj dé las 12 y todos debamos partir, pues el encanto terminará y tu vida seguirá tal y como era antes de caer la luna.

Mascarade, unas horas para soñar sin culpa. Tic tac, tic tac, el tiempo se acaba. Rápido, revélale tu amor o por siempre calla. Tic tac, tic tac, últimas notas, últimas llamas. El hechizo llega a su fin, la magia se escapa. Brujas, hadas, elfos y gnomos deben regresar corriendo a casa. El velo resta en el suelo de mármol, la luz del sol ilumina la sala. Mascarade, descubres que estás danzando solo en medio de la estancia.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Princesa Extranjera




Hace muchos años existió una niña de rizos almendrados y pequeños ojos de ángel que creía en cuentos de hadas y príncipes encantados. Pero la cruel vida vueltas da y una terrible maldición se cernió sobre ella, lanzándola a un sueño profundo y melancólico del que no podía despertar. Aunque una parte de ella seguía consciente, sus ojos permanecían cerrados y su cuerpo inmóvil y frío como roca. Su corazón también se endureció y poco a poco comenzó a olvidar las cosas que amaba, hundiéndose en ese venenoso letargo. Pero dicen que el verdadero amor nunca muere, y ella amaba vivir demasiado… Poco a poco la princesa comenzó a recordar quién era y se dio cuenta del oscuro hechizo del que había sido víctima.

Mas vencer una maldición no es tarea sencilla. Cada vez que intentaba librarse de esas sogas de sueño y sopor que la mantenían muerta en vida, aparecían sus peores miedos y angustias, y la perseguían en un valle de sombras, hielo, dudas y sangre. La princesa no se daba por vencida, quería volver a vivir, y peleó una, dos, tres veces mil. Su voluntad se volvió una espada de fuego, su amor una armadura de oro y plata, y sus metas y deseos el aliento que necesitaba para seguir adelante.

Grandes batallas se libraron en la mente de esa joven que durante el día, mientras los demonios dormían, veía su vida pasar sin poder actuar en ella. Mas su confianza en sí misma por fin venció las fuerzas demoniacas que la aprisionaban y despertó.

La Princesa Extranjera ha regresado a sus tierras, a ese reino abandonado durante tantos años. Muchos estragos han causado personas y situaciones indeseables, pero ahora que está de regreso podrá solucionarlos y tener un reinado de gloria. Griten, seres, a los cuatro vientos; tierra, aire, agua y fuego; griten todos a voz en cuello: la Princesa Extranjera ha regresado y ya no se irá.

lunes, 12 de marzo de 2012

Back 2 origins


HAPPINESS
Todo es tan increíblemente bello, tan perfectamente hermoso, que resulta aterradora la idea de que no haya más que ilusiones rodeándome. Hay veces en que me siento frágil, como si todo a mí alrededor fuera una pompa de jabón al borde de la explosión, pero en el fondo sé que esa explosión no significaría el final del mundo exterior, sino el mío.
Tengo sueños, tengo ilusiones. Momentos del día llenos de dicha y amor que me hacen olvidar los tontos miedos que tratan de quebrar mis noches; mas ellos no importan porque soy fuerte y sé que nací para triunfar, nací para ser grande.
Así que me siento al borde de la hoja de papel que simula una bella flor en el jardín de mis invenciones, y espero ansiosa a crecer, a llegar más lejos, a ver todas esas estrellas y planetas vueltos una realidad universal y no sólo un suspiro de mi aliento. Y espero… espero… espero…


TWILIGHT
La espera es el gran error del hombre. Me voy dando cuenta. Conforme veo a mí alrededor comienzo a percatarme de que el tiempo no detiene su marcha; a veces incluso parece ir más aprisa, como si compitiera con mi fortaleza interna. Pero no sé si pueda superar esta prueba. Lo cierto es que ya no sé nada.
Las dudas, esos asquerosos bichos negros que se arrastran como gordos gusanos de humo hacia mí, han comenzado a roer mis entrañas y a cuestionarme de si esto es lo correcto. ¿Será el momento? Me evado. Me oculto en el oscuro mundo que se abre ante mí con esos lóbregos bosques llenos de neblina, tan tentadores, tan deseables. Y ese gran silencio, el silencio que no te recrimina nada, que no te exige nada. Y la soledad… oh, dicha de dioses. Es un universo idílico para escaparse y ahora se presenta ante mí, como la manzana roja de Blanca Nieves, listo para ser devorado por mi interior.
Y me sonríe. Me sonríe curvando los labios y observándome fijamente, porque sabe que quiero, que en el fondo muero por ir a sus brazos y fundirme con él. Perderme, perderme en la nada. No tener que rendir cuentas, que pensar, que crecer, que madurar, que ser grande, que superar niveles, que llegar a ser la mejor, siempre la mejor, la número uno, la chica perfeccionista, la hija única modelo…
Y lo abrazo.


DARKNESS
¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Acaso sigo viva? Cuando miro a mí alrededor sólo veo negro en todas sus gamas y posibilidades, en todas las tonalidades con sus matices y sombras. Negro. Negro, negro, negro, black, noir, negro, dulce-tierno-negro, frío-triste-negro, negro, negro, negro…
Y por el poder de tres veces tres estoy condenada. Atrapada. Libre de mis poderes y de mi magia. ¿Pero acaso esto es ser libre? Más bien me siento como un reo de mi propia vida, envuelta en la cárcel de mi mente. Una y otra vez los pensamientos se dejan venir sobre mí, como oleadas salvajes en una tormenta en el océano, fuerte y melancólica, terribilísima.
……….
(ruido de olas)
………
(rayos y truenos)
……
(silencio absoluto)
.
..
….
Y de nuevo aquí estoy, en medio de la nada, ni seca ni mojada, ni fría ni caliente, ni despierta ni dormida. Sólo estoy. Como si a mi vida le hubieran puesto pausa pero la película quisiera seguir adelante. Como si a un maratonista le congelaran las piernas pero continuara corriendo. Como si a un ave le cortaran las alas pero se impulsara para volar…
Aquí estoy y caigo al vacío. ¿O ya no? ¿Cómo saberlo si no siento ningún movimiento en mi vida, si todo se repite una y otra y otra y otra y otra y otra y otra vez? Una semana eterna e infinita cuyo único aviso es el paso de los meses en el calendario. ¿En serio he dejado atrás dos años? ¿Cuándo pasó eso? ¿Qué es lo que he hecho? ¿Qué recuerdos conservo? Nada. Negro, ¿blanco? NEGRO.
Entonces comienzo a ver sobre la líquida superficie de obsidiana cómo se dibujan un par de retazos de lo que ahora siento como mis vidas pasadas: mi infancia, mis amigos, los años de la secundaria, la felicidad de la preparatoria, el primer beso, los días en bicicleta bajo un cielo azul, el sabor del chocolate, la alegría, las melodías rosas que alegraban mi vida con sus tristes arreglos… Y de pronto lo sé, lo siento, un enorme puñal de plata clavado en mi estómago y el olor a sangre infinita que se derrama, haciéndose una con la negrura a mí alrededor.
Me muero, estoy muriendo…


DAWN
¿De dónde proviene esa luz? No lo sé. Sólo sé que es un tenue y débil rayo que aparece en algún punto lejano sobre mi cabeza, y me ilumina. Y entonces veo. Veo algo más que negro, negro, black, noir, negro… Veo mis manos, mi cuerpo, mi vestido blanco cubierto de sangre. Me veo. Veo mi reflejo en la fría superficie de mármol negro sobre la que estoy recostada y retrocedo con miedo, con desesperación, con llanto.
Finas lágrimas de cristal caen por mis ojos, esos que últimamente han llorado tanto y sin razón, y de pronto comprendo que estoy sola en medio de la nada, sola y alejada de mí misma, sola y perdida en medio de mis miedos, totalmente aislada de la persona con la que soñaba ser. Estoy sola. Sola con una mezcla de miedo, frío, tristeza, odio y melancolía hacia mí misma. ¿Algún atisbo de amor? ¿Cómo saberlo? Ya no sé si lo confundo con compasión o lástima.
Tanto tiempo traté de evadirme que me volví una experta y ahora no sé cómo reconectarme conmigo misma y obligarme a vivir, porque en estos meses sólo he estado sobreviviendo.
Entonces veo la luz de nuevo y lo entiendo: ésa es la salida, ¿cómo alcanzarla? Se ve tan alta y lejana… Y aquí estoy yo, en el fondo de un oscuro túnel que cavé yo misma, con mis propias manos, en un vano intento de huir de las críticas y las dudas que tanto me abrumaban. ¿De qué ha servido esto? ¿Qué he conseguido? Lo único que claramente logré es hundirme a mí misma mientras esas viejas vacas gordas se alimentan de la carne de los becerros recién llegados al corral. Y yo no pienso servirles de postre.
Me levanto, decidida, y arranco ese puñal clavado en mi estómago, ese puñal que yo misma hice y hundí en mis entrañas en un intento de sentir tanto dolor que el dolor fuera imposible. Pero en el fondo, es el dolor lo que nos mantiene vivos, lo que nos hace fuertes, y ahora estoy llena de él.
Trepo poco a poco el túnel, lista para salir a la luz. ¿Estoy lista? El túnel se alza un metro más y descubro que mis dudas sólo conseguirán alejarme de la salida. Así que sigo subiendo, clavando mis uñas en la tierra, raspando mis nudillos contra las piedras, sintiendo mi piel lastimada al igual que mi alma en un intento por recuperar mi vida. Y sigo subiendo…



PEACE
Luz. De pronto sólo veo luz. Una luz tan fuerte y cegadora que me obliga a cerrar los ojos, al tiempo que intento ponerme de pie. Tropiezo, pero no caigo; simplemente me tambaleo como un viejo borracho, intentando comprender dónde estoy, quién soy, qué veo. Entonces las figuras comienzan a brotar de una tinta mágica que dibuja formas en trazos perfectos e irregulares. Y se van llenando de color: extensas praderas de verde esmeralda, centenares de frágiles flores rosadas que se mecen con la música de una brisa suave, lejanos árboles frutales que custodian las montañas de chocolate, y arriba un inmenso cielo azul, radiante, como el de mis viejos años de infancia. Y entonces lo veo: la boca de un profundo pozo que lleva a las entrañas mismas de la tierra. Ese lugar del que acabo de salir.
Me dan ganas de correr, de alejarme de él lo más pronto posible. Pero por más que avanzo hacia los árboles, por más que quiero correr hacia las montañas, el pozo me sigue y se mantiene a un lado de mí, tal como la mancha carmesí que decora mi vestido perla. Y lo entiendo, lo comprendo a la perfección: uno nunca puede huir de su pasado.
Entonces me siento y, por primera vez en meses, disfruto de las canciones de los pájaros y sus rítmicos trinidos, de las ramas de los manzanos que se mecen con el aire, del correr del agua cristalina de ese riachuelo a mis pies. Y disfruto de la temperatura del agua, del sol quemando suavemente mis hombros, como si quisiera teñirlos con un poco de color, y el sabor de una naranja, con esa mezcla perfecta entre el cítrico y el azúcar… y río, río como no lo había hecho en años, y me recuesto en la pradera dispuesta a disfrutar y atesorar este mágico momento que me ha devuelto a la vida y que me ha rescatado de las garras de un pasado mentiroso, de una triste máscara que se presentó como amigo y que terminó siendo el diablo, de un tétrico y aterrador atardecer que me cubrió de miedos y desesperanzas. Ahora descanso.


SO…?
Pero nada dura para siempre y tantos años de miedos y miserias me hacen temer a lo que sigue. ¿Debo atravesar ese bosque de árboles frutales y escalar esas montañas, o mejor regresar a ese agujero que fue mi hogar y guarida durante estas largas semanas? Después de todo, ya conozco lo que es estar en las sombras, con esa falsa sensación de libertad y control… Y acá no sé qué me espera, no sé qué sentir…
Me siento y abrazo mis piernas mientras una nube de dudas se posa sobre mi cabeza y da paso al atardecer… Tras dormir y descansar un rato me siento mejor, más fuerte, lista para dar batalla y enfrentarme a lo que venga. Limpio mis heridas superficiales en la corriente del riachuelo, me hidrato un poco y parto. Cruzo el río, cruzo las praderas, cruzo las flores… y me doy cuenta de que el pozo comienza a quedarse atrás, como un recordatorio, pero atrás. Y yo sigo adelante. Una bandada de miedos disfrazados de cuervos negros me sigue, casi sigilosamente, revoloteando sobre mi cabeza, listos para atacar mis pensamientos en cuanto yo se los permita. Corro, pero no es suficiente, no consigo alejarme de ellos más que por breves momentos.
Así llego a la zona de árboles frutales y me encuentro con nuevos retos: terrenos desconocidos para mis pies descalzos, bayas que bien podrían matarme a la primera mordida, animales acechando desde sus refugios y guaridas… Ingreso con miedo, decidida a no regresar a ese pozo que sigue atrás de mí, a la distancia, recordándome de dónde he salido.
Conforme me adentro en la enramada pierdo noción del camino, ya no sé a dónde voy. Sólo sé que si quiero realmente salir de esto debo seguir adelante. Sigo por un sendero que yo misma trazo pisada con pisada. Avanzo, tratando de pensar en formas para liberarme de los cuervos y de solucionar los problemas más inmediatos. Continuo, sabiendo que lo que me espera detrás de la montaña será la recompensa a todas mis penurias.
Y aunque a veces en las noches más frías los cuervos duermen sobre mi cabeza y la picotean, cada mañana decido avanzar un poco más, avanzar aunque sea unos pasos, avanzar para poner más tierra de por medio entre ese oscuro agujero de mi pasado y yo, mientras sigo buscando el sendero que me lleve a la cima del éxito. Ya no estoy dispuesta a dejar que mis miedos me hundan, ya no permitiré que nadie ni nada me detenga… Por más dudas que puedan llegar a mí disfrazadas de purpúreas mariposas, yo estoy decidida a ser lo que soñaba: un ángel en la tierra, una maga del mundo, emperatriz del universo, alfa en potencia.