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jueves, 8 de agosto de 2019

Coqueteo con la oscuridad



Ni siquiera tengo idea de cuánto tiempo ha pasado ya. Estoy perdida, atrapada en este castillo errante que me lleva y me regresa por senderos y colinas. Aún no consigo identificar dónde estás, a dónde te has ido. Se suponía que debías seguirme, se suponía que llegaríamos juntos a conquistar este mundo. ¿Por qué, entonces, sigues siendo invisible? ¿Detrás de qué muebles te escondes en este juego interminable?

Las noches en este palacio parecen estar encantadas. Sueños profundos, escasas pesadillas, almas tranquilas. Pero continúa siempre el dolor en el pecho, la cama vacía, la ausencia de tu piel, el aroma que perdura... Solo los recuerdos quedan, los recuerdos de lo que hemos imaginado en días pasados sin llegar a concretarse nunca. Si no ha pasado, ¿ha existido al haberlo pensado?

Todo es vano, todo es ilusorio. Tú nunca estás. No apareces. Tal vez no has existido jamás.

Escucho nuevas voces que me llaman, que me incitan a salir de mi escondite, a dejarte ahí, oculto, en la oscuridad. Mas sigo dudando a veces, sigo sin saber si debo seguir la luz cálida que me guía hacia nuevos lares, o si debería aguardar solo un par de noches más... ¿Qué tanto se puede esperar cuando se ama? ¿Realmente estaremos juntos en la eternidad?

Mi cuerpo se evapora, mi espíritu se eleva. Las fuerzas van menguando. El llamado es más urgente. No podré aferrarme a ti por mucho tiempo. ¿Me seguirás esta vez, amor mío? ¿O será acaso que eres tú quien me llama desde el más allá?

viernes, 5 de mayo de 2017

RETO DÍA 5: Tu familia


A ver, déjame que te lo ponga así: yo creo que existen dos tipos de familia: la de sangre y la de corazón. Y dentro de esta última tenemos dos categorías: la humana y la peluda. La de sangre ya la conoces: papá, mamá, Sam, los abuelos, nuestros tíos, ¡incluso los primos segundos de mamá! Y hasta la familia política, todos son familia de sangre. No, no me refiero a que los políticos sean de nuestra familia; sino a esa gente que llega a la familia con el paso del tiempo, como cuando las personas se casan. ¿Cómo que no entiendes? Mmm… A ver, ¿ubicas a Mary? Bueno, ella es nuestra tía política, porque no es nuestra tía de sangre, antes de estar casada con Toño no formaba parte de la familia, ¿verdad? Pero cuando se casaron ella se volvió nuestra tía. A eso se le llama “pariente político”, porque no es de sangre. ¿Qué por qué le decimos político? No, pues la verdad ni idea, jamás lo había pensado, pero no, no tiene nada que ver con la política.

¿Qué? Ah, sí, bueno, te decía: entonces tenemos a esa gran familia, que puede ser de dos miembros o puede ser sumamente numerosa. Que incluso puede que estés tú sola en el mundo, pero con que guardes su recuerdo en el corazón, siempre vivirán en ti. Pero luego tenemos a la familia de corazón. No, no son las personas que más quieres. O bueno, sí, pero no papá y mamá y ellos, sino tus amigos. Son esas personas con las que no compartes ningún lazo sanguíneo: no son tus tíos, ni tus primos, pero son tus mejores amigos y no puedes imaginarte tu vida sin ellos. ¡Exacto! Son como tus hermanos y los adoras, como tú con Lizzy y Sandy. Sí, y yo con Paco y Lola. Esos son nuestros hermanos de corazón, porque no nacieron de mamá y papá, pero los adoramos y son muy importantes en nuestra vida, ¿cierto?

Pero además de tenerlos a ellos, están esos familiares de corazón ¡que encima son muy peludos! Sí, ¡peludos! Como Bigotes y Lady. Ellos no serán humanos, ¿pero a que los quieres mucho mucho? Bueno, pues por eso mismo, ellos terminan volviéndose parte de la familia. Son como un miembro más: hay que cuidarlos, jugar con ellos, sacarlos a pasear, ver que hagan ejercicio, y darles mucha comida. Sí, en especial a Lady, siempre se come la comida de Bigotes. ¿Qué pasa con Tuga? Ah, sí, Tuga también es de la familia, pero sí, tienes razón, no tiene pelo porque es una tortuga. Pero aun así es un miembro muy importante para nosotros, ¿no crees?


Si algo le pasara a Tuga, Sam se pondría muy triste. Igual tú si le pasa algo a Lady, o yo con bigotes. Si un día por algo no están, nos dolerá mucho su partida. Por eso te decía que es tan importante cuidar a nuestra familia, sin importar qué tan chica o tan grande parezca, qué tan lejos o cerca estén, o si ya se adelantaron al Cielo como Nana… Todos ellos siempre vivirán en nuestro corazón y en nuestra memoria. Y si los tienes ahí, en tu corazón, te acompañarán siempre, sin importar a dónde te lleven tus pasos.

jueves, 4 de mayo de 2017

RETO DÍA 4: Tu animal favorito

Para Tommy y todos los mininos
que me han acompañado en la vida.

Se alarga y se enrolla, casi como si fuera un resorte. Un resorte cubierto de suave pelo. De ese pelo que puedes acariciar una y otra y otra vez, perdido totalmente en tus pensamientos, absorto en las verdades del universo, hasta que ese suave cojín con patas pierde la paciencia, se estira con la lentitud de un alma inmortal y se marcha con paso lento pero seguro, casi altanero. Sabes a dónde irá: primero comida, luego agua, luego el baño, y por último buscará un nuevo sitio donde estirarse, alargarse y enrollarse, casi como si fuera un resorte, para dejarse caer en los brazos de Morfeo y perderse por unas horas… o hasta que lo molestes de nuevo. En caso de que aún no lo sepas, los únicos brazos donde esta criatura esponjosa ama estar por horas son los de Morfeo, todos los demás resultan incómodos después de un rato. “Pero es que es tan apachurrable”, piensas. “Dan ganas de estrujarlo, abrazarlo, cargarlo, apapacharlo, consentirlo y colmarlo de besos…”, claro, hasta que sus pelos se queden en tu lengua y en tu ropa.

Pero no importa. Sigue siendo adorable.

Lo observas. Duerme con la paz de un niño recién nacido, confiado en que lo protegerás de todos los peligros. Cuando te observa con esos ojos ancestrales y baja lentamente sus párpados, sabes que te está besando, sabes que te está diciendo cuánto te ama. Con esos ojos de dragón, con remolinos y grietas y líneas dibujados en múltiples tonalidades. Ojos que podrías observar por horas si él no perdiera la paciencia, y se estirara, se alargara y se enrollara en sí mismo, casi como si fuera un resorte, cambiando de posición para indicarte que lo haz interrumpido.

Te alejas, tratando de no hacer ruido –pero fallando–, pensando en qué sucedería si tú fueras un gato: si tus pisadas fueran más silenciosas que una noche oscura, tu piel más suave que el agua de un estanque dormido o que un capullo de flor en primavera, tus ojos más profundos que la negrura del espacio y aun así tan vivos, tan astutos, con tanta sabiduría en su interior... ¡Y Dios, esas patas! Esas patas suaves y afelpadas con sus almohadillas acojinadas que quieres apretar y acariciar y besar al mismo tiempo.

Gatos. Podrías dormir todo el tiempo. Podrías no hacer nada en todo el día y nadie te regañaría, porque nadie esperaría de ti otra cosa. Al contrario, te adorarían. Te mirarían embelesados, con la misma mirada amorosa –y casi cursi– con que miras ahora a tu gato, y pensarían en lo hermosa que eres cuando te alargas y enrollas, casi como si fueras un resorte… Y es que donde algunos solo ven una suave y esponjosa bola de pelos, tú ves resumida la eternidad, el propósito de tu vida, la lección de amor y entrega total que debías aprender en aquella vida pasada cuando tu egoísmo te cegaba y alejaba de todos.

Suspira. Lo has visto. Lanzó una larga respiración en sus sueños, casi como si supiera en lo que estás pensando. Entonces abre los ojos, te observa un momento. Se estira, gira y cambia de posición. Y lo ves cómo se alarga y se enrolla, casi como si fuera un resorte…

miércoles, 3 de mayo de 2017

RETO DÍA 3: Mi mejor amigo


Mi mejor amigo ama ir de compras, pasear por los centros comerciales, disfrutar de un café frío y hablar de la gente sin remordimientos ni conciencia. Mi mejor amigo odia las multitudes, prefiere quedarse en casa leyendo un libro, viendo una peli, teniendo pláticas profundas sobre quiénes somos y a qué venimos. Mi mejor amigo ama las frituras y la comida chatarra, me regala dulces y chocolates, prepara nuevos cócteles conmigo y no siente pena por acabarnos solos un litro de helado en una sentada mientras miramos hacia la nada. Mi mejor amigo es vanidoso y deportista, no puede dejar de ir al gimnasio y sé que mentalmente cuenta las calorías, aunque no lo diga; es estricto con su dieta pero guarda un espacio para los antojos cuando nos vemos porque sabe cómo soy y, en el fondo, sabemos lo antojadizo que es él. Mi mejor amigo es un hombre. Mi mejor amigo es una mujer. Mi mejor amigo es extrovertido e introvertido, es alto y chaparro, es flaco y gordo, ama leer y odia los libros, adora bailar y las fiestas o estar botados en un sillón sin hacer nada. Es con quien veo atardeceres y asisto a conciertos masivos. Con quien hablo, con quien escribo, con quien mentalmente a veces me comunico. Mi mejor amigo es el compendio más perfecto de cualidades y defectos. Siempre está a mi lado para impulsarme con palabras de aliento. Vamos a todos lados juntos. O vamos a ninguno. Y aun así lo adoro, aunque no siempre nos vemos, porque mi mejor amigo no es uno: son un montón, y a todos los amo.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Algo debe tener el amor



Algo debe tener el amor para que las personas lo busquen con tantas ansias. Algo debe provocar en el interior, más allá de las palpitaciones, el deseo, la necesidad de ver, oír o tocar al otro. Algo que va más allá de esa sensación hipnótica de que sin esa otra persona ya no eres nadie, estás incompleto, estás perdido... cuando hacía sólo unos días, meses, años ni siquiera sabías de su existencia.

Algo debe tener el amor para que por su culpa haya guerras y haya paz. Para ser el motivo por el cual se ha matado, odiado, perdonado, condenado, disculpado e incluso amado más. Algo para que las leyes del tiempo queden inválidas ante una nueva verdad: a mayor distancia entre los involucrados, menor la velocidad de rotación del reloj.

Algo debe tener el amor para que haya libros, canciones, poemas, monumentos, películas, edificios y ciudades creadas en su honor. Para que la muerte sea el peor temor de quienes no quieren verse separados nunca, y la enfermedad tan sólo una prueba más a superar en pareja. Algo debe tener para que todo parezca más fácil de resolver entre dos aunque estadísticamente no marque ninguna diferencia.

Sí, algo debe de tener, pero cómo podría saber yo qué es cuando sigo sin encontrarlo, vagando por las frías noches de invierno y los cálidos días del verano sola, sin haber amado jamás. Algunos dicen que es imposible no amar. Y no me malinterpreten: he amado a mis padres, a mi familia, a mis amigos... Pero ese amor tan profundo, tan inalcanzable, tan perfecto y delicado que se describe y percibe a través de los enamorados, ese jamás lo he sentido.

Algo debe tener el amor para hacer que mi corazón palpite con anhelo de encontrarlo un día y saber que serás mío de la misma forma en que yo seré tuya.

martes, 28 de julio de 2015

Todo o nada


Que ganas tengo de amarte, de morderte, de besarte, de hacerte mío y que tú me hagas tuya, y sepas que no habrá otro hombre en mi vida más que tú, porque te amo, porque soy tuya, porque nací y fui creada para ti, así que como tú fuiste pensado para mí.

Te extraño.

Aún sin conocerte, sin haberte visto, puedo imaginar las líneas de tu rostro y casi reconozco el aroma de tu cuerpo, la textura de tu piel, el calor que despiden tus poros cuando tus brazos fantasmales me envuelven aquí, en medio de tanta gente… y sigues sin estar tú.

Peor que un vampiro, absorbes mi alma y mi vida, nublas mi juicio, me encierras en un ataúd a tu lado aislándome del mundo para que sólo piense en ti. Peor que un licántropo, has devorado mi corazón para que no pueda amar a nadie más, y sin embargo desapareces junto con la luna y sólo me visitas cuando la maldición parece menguar.

Tú, siempre tú, que vas y vienes sin irte y sin llegar jamás. Tú que te escabulles de mí, cual criatura de la noche, y no me dejas alcanzarte. Haces aparecer mi lado más débil y vulnerable sólo para dejarme ver que sin ti sigo sintiéndome incompleta.

Cada vez que creo que voy a encontrarte sólo veo retazos de ti, de tu esencia, y te desvaneces entre mis dedos dejándome con más ansias que antes. Y así, resignada, me doy cuenta de que sólo podré hacerte mío en sueños, donde nadie más pueda vernos, porque el destino sigue sin decidirse a dejarnos jugar en la vida real y a que demos todo o nada.

Pero algún día, amor, algún día juro que te haré mío y que jamás te dejaré ir. Y tú jamás querrás irte porque, al final de cuentas, somos parte del mismo ser, de la misma alma y del mismo cuerpo. Y lo que la eternidad ha creado como un todo, ni siquiera el tiempo lo podrá separar.

domingo, 29 de junio de 2014

A veces se me olvida quererte

A veces se me olvida quererte. Te dejo de pensar y tu recuerdo se desvanece con la esencia de la noche y cuando vengo a ver ya no eres de nuevo nada ni nadie, mi querido vacío. Y te dejo ir, sin darme cuenta. Te dejo escapar con una exhalación quizá más dolorosa que la anterior, con un quejido en mi interior que intuye que algo está pasando.

De pronto la vida transcurre más serena, como si hubiera sido tu presencia ausente la que me atormentaba todo este tiempo. Pero cada vez que estoy por sonreír ante la cálida brisa apareces de nuevo en mi mente, a veces con más fuerza que antes, tan real, tan seguro de ti mismo y de lo que siento.

Te aferras con afiladas garras a mi piel, dispuesto a no permitir otra separación, algo que pusiera fin a tu existencia. Y yo lloro, lloro en silencio, porque sigo teniéndote sin tenerte, y amándote sin amarte, y ni somos uno ni somos nada.

Los años se desvanecen en una eternidad de lágrimas y vientos y sangre y recuentos. Tantos sueños creados y despedazados que volvemos a romper y reparar en un juego infinito que pareciera divertir más al diablo que a los ángeles.

No me importa seguirte esperando, eso siempre lo has sabido. Sólo quisiera terminar con este juego que tenemos ya tan grabado en la piel que ha dejado cicatrices imborrables. Algún día, quizá, podamos curarlas con amor, pero mientras tanto estarán ahí como recordatorio de tus horas ausentes, de las silenciosas promesas no cumplidas, de los encuentros postergados y de esos fríos besos de hiel que sigue albergando mi almohada junto con mis mares de lágrimas saladas.

Algún día podremos presumirle al mundo nuestro reencuentro, amado mío. Pero mientras tanto, entre tanto dolor y desesperanza, a veces se me olvida quererte.


jueves, 22 de mayo de 2014

Dear Future Love of My Life...

Dear Future Love of My Life,

I know. I should have written before. Forgive me. But I got the feeling that you were beginning to think I didn’t exist. But I do. And I wanted to let you know that while I might be as elusive as a unicorn grazing in a field of four-leaf clovers, I’m close.

I’m around the corner, down the street, on Facebook, in your office, at our local coffee shop, a complete stranger. I made eyes at you once on the subway. I saw you across the room at a party. I swiped you right on Tinder. But it’s not our time yet. And I know you’re wondering why.

It’s really not fair that you’ve had to wait this long, or go on blind dates, endure bad sex, settle for “meh” relationships, feel misunderstood, cry from loneliness, wrap your arms around a pillow as you fall asleep at night. I’m so sorry, my love. You deserve an explanation. So, here it goes. It’s taken me a long time to even admit this to myself, much less to you, so please know that everything I’ve written here is true.

The reasons we haven’t met yet, in no particular order:

1. I haven’t thrown out the list of things I think you should be.

2. I’m with the wrong person right now.

3. I’m not ready to be loved unconditionally.

4. Since my life isn’t together, I think you’ll reject me.

5. I still believe that drama is a show of love.

6. I’ve been intentionally keeping my head too busy to think with my heart.

7. I need to date more to understand what I do and don’t like.

8. I won’t be able to appreciate you until life has kicked my ass.

9. I’m too focused on my own needs.

10. I don’t know how to create the feeling of home that lives in my heart.

Clearly, I’m not my best self yet. Or even myself — I’m still figuring out who that is. I’m pretty sure even if we did meet, you wouldn’t like me all that much right now. It’s entirely possible that we did hit it off once, and I left without getting your information; or maybe I did get your number and never called because of any one of the above reasons.

Be patient with me, darling heart. Know that I’m working my way toward you. So don’t spend any more time thinking about where I am or am not. Just keep making your life exciting and full, so when we do finally come together, we can bring each other joy, because we are already happy.

I know it’s taking longer than you’d like. It’s a hell of a lot slower than I could have ever imagined. But I’m here. This is me talking to you. And I’m not going anywhere.

Don’t give up on me.

Yours, in perpetuity,

The Love You Haven’t Met Yet




Nota: este texto lo copié de un estado de Facebook. No es mío.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Je t'aime...



Si vous veux avoir une vie sans moi, c’est bien, mon amour, c’est bien… Mais si vous y allez, ne revenez jamais, parce que je ne vais pas attendre à la même place pour vous. Au revoir, mon cœur. Je t'aime.



miércoles, 30 de abril de 2014

Bienvenido a mi blog


Espero que te guste este espacio donde estaré compartiendo contigo mis sentimientos más profundos. ¡No olvides suscribirte! Te dejo este video que habla un poco más sobre este blog:




Intro Sueños e Ilusiones



miércoles, 26 de febrero de 2014

Te me antojas...

Te me antojas con un libro recargado entre tus muslos, una taza de café en tus manos y el sabor del chocolate en tus labios...


lunes, 24 de febrero de 2014

Sádica sinfonía

Sergio sopesaba su suerte. Sara, simpática, sensual, se sentó. Satisfecho, subestimó sus señales. Sus susurros salieron sin sarcasmos, sin saña, sinceros, simples... Sólo sustancias socializando, suspirando; sólo sólidos sobándose, seduciéndose, separándose…

Sin sospechas Sergio se sumió, seducido. Sara sonrió siniestramente; Sergio, sujetado, se sentía sojuzgado, sometido, subyugado. Suplicó… Soportó sufriendo, soñando soltarse. Sara situada sobre su sexo, sádica, satisfecha, soberbia, suprema.

Sergio sollozando su suerte, su santa, soberana suerte… ¿Sobreviviría sin su suerte?

Ayúdame a que este cuento gane votando por él. Sólo da click aquí y vota por "Sádica sinfonía" de Montse Reyes O.


jueves, 13 de febrero de 2014

I'll love you for a thousand years...

Aún sabiendo que el destino nos separa puedo sentirte tan cerca de mí, tan profundo en mi corazón, latiendo los dos al unísono bajo una misma melodía compuesta por tulipanes, atardeceres, aleteos y brisas marinas. Sí, eres mío. No es una promesa ni un deseo, es una verdad que únicamente tú y yo podemos comprender. Y sí, soy tuya, y es imposible pensar en pertenecer a alguien más, amar a otro cuando tengo la certeza de que te volveré a ver... Tú, siempre tú, el alfa y omega de mis sueños e ilusiones. Yo te amo.

I have died every day waiting for you
Darlin' don't be afraid I have loved you for a thousand years
I'll love you for a thousand more

And all along I believed I would find you
Time has brought your heart to me
I have loved you for a thousand years
I'll love you for a thousand more

One step closer...



lunes, 27 de enero de 2014

Libros y jóvenes: un debate sobre la literatura en México

Hola chicos :)

Antes que nada: ¡¡¡feliz 2014!!! Me da mucho gusto estar con ustedes un año más. No puedo creer que en sólo unos meses mi pequeño cumplirá 8 años de vida :3

El día de hoy les vengo con una noticia que me tiene muy emocionada: ¡¡¡voy a salir en un programa hablando de libros!!! Este jueves 30 de enero, a las 8 pm, estaré en "Aquí en corto" por Canal Once, en un debate sobre cuál es la relación de los jóvenes y la lectura, y por qué. Ojalá puedan unirse a esta plática dejándome todas sus impresiones y comentarios.

Para más info sobre dónde ver el programa, les dejo mi video:



Un abrazo,

lunes, 4 de noviembre de 2013

Black Fantasy

Lo sabía, sabía que había visto un asesinato, ¿pero quién quiere tener algo así en su memoria? La sangre, los restos, el cuerpo yaciente en una posición casi cómica, como si fuera una marioneta a la que de pronto le cortaron los hilos, un bailarín caído... Sí, sabía lo que mis ojos habían captado sin querer en un momento fugaz, una mirada involuntaria resultado de ese tronido en medio de la noche. Jamás podría olvidar su cara, ese rostro desfigurado mezcla de la sorpresa y el dolor. Y la sangre... tan irreal, casi tan falsa como la de las películas... Todo me recordaba las ilustraciones de batallas medievales y los cuentos de hadas que mi madre tanto me había leído de pequeño. Sí, ahora todo era un cuento de hadas, uno donde un enorme dragón había vencido al guerrero aplastando su cráneo contra el piso. Era un cuento sin final feliz donde los magos torturaban a los hombres y las brujas se comían a los niños. Daba igual que fuera de día o de noche, siempre había un muerto esperando en la esquina. Así son, así serán las calles de mi ciudad.



domingo, 8 de septiembre de 2013

¿Cómo puedes enamorarte...?

¿Cómo puede uno enamorarse de un país que jamás ha visitado? ¿Cómo es posible amar un platillo que jamás se ha probado? ¿Cómo idolatrar a una persona que nunca se ha conocido? ¿Cómo creer en algo que jamás ha sido visto? ¿Cómo es que los seres humanos amamos tanto lo que no conocemos, pero olvidamos el amor por las cosas que ya probamos?

¿Por qué resulta más fácil sentir por lo desconocido que por lo cotidiano? ¿Por qué se espera con más ansias una aurora boreal que un amanecer? ¿Por qué se cree que es más perfecto un beso bajo la lluvia que bajo el mismo techo? ¿Acaso se pierde o se gana algo tan sólo por la situación y no por los más puros sentimientos? ¿Es que no sigue siendo el cielo en su magnificencia, con los colores más bellos y vivos, el mismo aquí que en París o en Nueva Delhi?

¿Por qué? ¿Por qué insistimos en que nuestra vida no puede ser perfecta tal y como la conocemos, en el lugar donde nos encontramos y con la gente que ahora tenemos? ¿Por qué la inconformidad pareciera ser la bandera izada de todos los seres humanos?

Cuando miro al cielo en las noches de frío-verano-antes-de-invierno sólo puedo escuchar la melodía del silencio acompañada por el compás de los árboles meciéndose al viento... No, no hay ni habrá respuestas a mis preguntas, pero por lo menos aún tengo la paz que desde ayer siento.


jueves, 1 de agosto de 2013

13 vueltas


Lo había deseado desde hacía tiempo. Había soñado con algo o alguien que pudiera acabar con las personas que la desesperaban o la hacían sentir mal: amigos, enemigos, familia. Si tan sólo pudiera transformarlos en cucarachas y corretearlos, o arrancarles una a una sus patitas, o aplastarlos hasta reducirlos a nada. Pero no, la realidad era otra: debía escuchar y callar, sin responder, casi sin sentir, pues su opinión no importaba en ese mundo de gente egoísta.


Y entonces todo cambió. No sabía si había sido por mirar tanto tiempo las estrellas en sus noches en vela (tal vez había deseado al mismo tiempo que una estrella fugaz pasaba en algún rincón del universo), o si sería por las monedas que se le habían caído en un charco a inicios de la semana (aunque no fuera precisamente una fuente), o quizás por haber observado a esa vieja señora verrugona del supermercado (que bien podría ser una bruja que convertía los sueños en realidad), pero la respuesta a sus súplicas había llegado hacía unos días en la forma de un inocente reloj de bolsillo.

Lo vintage se había puesto de moda, junto con todo lo que reflejara la nostalgia por un supuesto mejor pasado que nos había abandonado en el tortuoso presente. Primero creyó que sería de alguna de sus hermanas: un hermoso reloj dorado, redondo, con algunos relieves que representaban flores y aves. Pendía de un cordón fino, a modo de collar, y se veía tan viejo como sus abuelos, lo cual ya era decir bastante. Lo dejó en la mesa de la cocina antes de meterse en más problemas.

Sin embargo, a la hora de la cena nadie lo reclamó y ella pensó que no estaría mal tener un nuevo collar en su guardarropa. Esa noche tuvo un sueño extraño: soñó que el reloj le hablaba. Y no sólo eso: le daba instrucciones para matar a la gente. Era tan fácil y claro que despertó de golpe y no pudo cerrar el ojo en un buen rato, observando a lo lejos el reloj que apenas brillaba bajo la pálida luz rebelde que se colaba por las cortinas.

A la mañana siguiente sus compañeras del colegio la hicieron enojar. De nuevo las burlas, las críticas, las metidas de pie en el pasillo para que se cayera o los jalones de sostén en medio de un examen para que gritara. No las toleraba más. En el recreo huyó a un rincón alejado del patio y tomó su reloj entre las manos. Sabía que era absurdo pero no perdía nada con intentarlo, ¿qué más daba que hubiera sido un sueño?

Siguió las instrucciones tal como las recordaba: dio trece vueltas al reloj hacia atrás, murmuró el nombre de la chica que más la molestaba, y la observó a lo lejos platicando presumidamente con sus amigas. La niña más popular de la escuela quería lucirse frente a los demás y se puso a modelar para todos los voyeristas que la ansiaban en secreto. Pero el pasillo no era espacio suficiente y subió las escaleras. Bajaba los escalones con gracia cuando uno de sus pies resbaló y se desplomó, golpeando su cabeza fuertemente en el suelo. Los gritos llenaron el patio… al igual que la sangre.

No lo podía creer, había funcionado. Esa arpía molesta estaba muerta y ella lo había hecho. ¿Lo había hecho? No, no, debía ser pura coincidencia, esas cosas podían pasar… ¿O no? Aunque intentar de nuevo tampoco le quitaría nada, una persona más, una persona menos. Observó a una de sus amigas que siempre las criticaba a todas y se sentía una diva. Estaba comiendo unas pastillas de fruta mientras comentaba entusiasmada la muerte de su compañera. Vueltas, susurro, mirada. Su supuesta amiga hablaba de cómo podría ser la reina de la escuela ahora que la otra estaba muerta, cuando una pastilla no descendió por su garganta y comenzó a ahogarse. Estaba sucediendo, realmente estaba pasando. Tenía el poder del mundo en sus manos. Podía controlar a todos, nadie volvería a meterse con ella.

Mientras su amiga era socorrida por varios maestros en vano, ella se levantó y se fue, sintiendo el placer que sólo podía dar el poder y el control sobre los demás. Observó el patio y distinguió al chico que la había humillado una vez, tratando de sobrepasarse... y qué tal aquel otro que había lastimado tanto a su hermana, o ese profesor que la había reprobado hacía dos años.

Vueltas, susurros, miradas…

Habían pasado dos días. Las personas creían que el colegio estaba maldito: doce muertes en 48 horas. Tendrían que cerrar el instituto en lo que se hacía la investigación. Pero a ella nada le importaba. Se sentía gloriosa, fuerte, invencible, magnífica; como si fuera una antigua diosa olvidada que regresaba para cobrar venganza.

Llegó a su casa temprano, ese día ya no habría clases. Cuando abrió la puerta le sorprendió no ver a su madre o a las sirvientas, pero le restó importancia y subió a su cuarto. Iba en las escaleras cuando escuchó ruidos extraños y se acercó a la habitación de sus padres. Ojalá no lo hubiera hecho. Su madre estaba ahí con un hombre que ella no reconocía. Estaba por irse cuando su hermana mayor apareció y cerró la puerta discretamente, diciéndole que no se metiera en donde no la llamaban. Así que ella sabía también y no decía nada.

Enojada, tomó su reloj y lo apretó con fuerzas en su mano. No quería hacerlo pero a la vez pensar en su padre, en el dolor que sufriría al enterarse, en cómo su madre los había engañado a todos. Su hermana la jaloneó e intentó aventarla a su cuarto, pero se zafó y clavó sus ojos en ella. Mentiras, secretos, traiciones… estaba harta.

Vueltas, susurro, mirada…

Su hermana comenzó a inclinarse hacia el lado izquierdo, apretando su brazo con fuerza. Parecía que quería jalar aire pero éste huía de ella. Intentó gritar, decir algo, pero los sonidos no escapaban de su garganta. Pronto cayó al piso, con los ojos clavados en su hermana menor que sonreía mientras ella moría.

Pasó encima del cadáver y abrió la puerta. Su madre y su amante se giraron al instante, sorprendidos. Esta vez sí la habían visto. Ella comenzó a girar el reloj, pensando en acabar primero con su madre, cuando escuchó unos pasos detrás de ella. "Papá", dijo al tiempo que lo veía a los ojos, pero entonces su padre dio unos pasos hacia atrás, tropezó con el cadáver de su hija mayor y cayó por las escaleras. Cuando se asomó por el barandal vio el charco de sangre: había murmurado el nombre incorrecto.






 

[Cuento registrado. Todos los derechos son de Montserrat Reyes Orraca. Prohibida la reproducción total del texto sin autorización del autor. Si citas, cita la fuente]. 

miércoles, 24 de julio de 2013

Farewell, Little Black Star


Duele, duele mucho, tal vez demasiado. Duele haber sido borrada de tu vida como si lo nuestro hubiera significado tan poco. Lo sé, lo siento, no es que quiera sonar como todos, con frases como "creí que lo nuestro era especial" pero... en serio lo sentía, al menos una parte de mí.

Coraje, siento muchísimo coraje. Coraje porque tú, al final de cuentas, fuiste quien me convenció de que lo nuestro era diferente, que había una "conexión". Yo, tan metida en mi mundo, detrás de barricadas y escudos anti-personas-relaciones-y-todo-lo-que-se-le-parezca; y tú, tan sonriente, tan juvenil, convencida de que nuestra amistad estaba predestinada.

Yo ya tenía a mí persona especial, a mi pequeña, y por ti la dejé de lado, creyendo en tus palabras, encariñándome con tus detalles, sintiéndome alabada por la admiración que me demostrabas... ¿y ahora qué queda? Nada, una simple y llana nada.

No quiero generalizar, odio hacerlo, pero pareciera una comprobación más a lo ya sabido: las relaciones entre humanos son peligrosas. No importa lo que se haga, tarde o temprano uno de los dos saldrá lastimado. Ahora siento el vacío de tu ausencia, de tus risas, de tus bromas, de tus letras... ¡No es justo jugar con la gente y engañarla!

No, pequeña, tarde o temprano comprenderás que lo nuestro sí era especial, pero ya ha terminado.

Farewell, little black star, Farewell and goodbye.

P.D.
Cambiaste... o tal vez ambas lo hicimos. Da igual. El punto es que tú tomaste un camino que no me incluía y yo no pienso seguir por tus rumbos oscuros. Tal vez más adelante haya una encrucijada donde nos volvamos a encontrar. Hasta entonces, adiós querida amiga, adiós.




 



martes, 23 de julio de 2013

Leer es como amar


Leer es como amar, es al menos lo que a veces pienso. Hay libros tormentosos, intensos, pasionales, serios... Hay libros que parecían prometer mucho y a la mera hora no fueron nada bueno; otros cuya vaga portada no hace justicia a su extraordinario interior.

Leer es como amar. Las relaciones con los libros pueden ser sumamente románticas, de una infinita necesidad que raya en la locura, en la obsesión, en ese deseo por tocarlos y tenerlos entre las manos y no dejarlos ir. Por olerlos, sí, olerlos hasta memorizar ese aroma a viejo o a nuevo, a hojas, a libertad, a sueños...

Leer es como amar. Es solitario, como cada relación donde crees que compartes en un perfecto equilibrio pero al final no sabes quién da más y quién da menos. Es doloroso, sumamente doloroso. Hay una ruptura inminente aguardando al final del libro, pero seguimos por la loca creencia de que necesitamos saber qué pasará...

Leer es como amar. Y tal vez por ello he huido de la lectura en los últimos años como he huido del amor. Porque en el fondo hay miedo a desnudarse y mostrar las emociones, a confiar en el otro y dejarse llevar por sus palabras y sus imágenes que prometen tanto, miedo a creer que el final valdrá la pena sin importar lo que hallemos en el camino. Miedo, siempre todo se reduce a eso.

Me pregunto si reencontrando poco a poco el amor a la lectura me encontraré también con el amor, puro y verdadero, exacto como un libro. Y si así fuera, ¿confiaré?

Miedo... también los libros provocan eso. Miedo a terminar una excelente historia y saber que al final no habrá más... ¿y si no hay más?



miércoles, 17 de julio de 2013

Con espíritu divagante...



Hoy vengo con humor de no decir nada al mundo y de hablar al mismo tiempo, es decir, de divagar, de irme por las ramas, de no pensar y re-pensar en las palabras y sólo dejarlas salir como vengan, en un torrente sin sentido ni razón. ¿Por qué hago esto? Porque "me dejaron de tarea" escribir a diario, todos y cada uno de los días, y aunque ya lo hice hoy, siento que tengo una especie de bola de pelos atorada en la garganta que me lleva a decir: más, escribe más; ¡pero mi mente está seca de ideas!

¿Qué debería hacer? ¿Un cuento, un artículo, un poema? ¿Acaso en realidad importa? ¿Por qué no sólo escribir? Escribir sobre nada y sobre todo. Escribir sobre ti, sobre mí, sobre lo que fue y lo que nunca será, sobre esas tontas noches y rejuvenecidas memorias que regresan a mí como una tormenta amorosa que no quiere marcharse. Así, como esas novias celosas que en cualquier momento podrían matarte por no prestarles la atención que consideraban suficiente.

Escribir, así como se habla y se piensa, con un vaivén de emociones y pensamientos incoherentes que toman forma hasta que veo las palabras impresas frente a mí. Y entonces entiendo. Entiendo que no es que no supiera sino que no quería saber. Entiendo que otra vez todo se reduce a ti, a mí, a los kilómetros de mar sin sombras que nos separan, a las altas horas de la noche en desvelo donde paseo mi mente por los jardines de lo que "hubiera querido" y "lo que podría ser". Y me aferro a las esperanzas, a las locuras, a los impulsos, a las pasiones que brotan de lo más profundo de mi corazón no-enamorado, y me pregunto... ¿dónde demonios quedaron las letras?